Duelo, cuarentena y el club de la novella

Jackie y yo somos amigas desde hace una década. Nos conocimos en Japón, de casualidad, porque nos tocó vivir juntas cinco meses. Desde entonces, hemos pasado el noventa y siete por ciento del tiempo con un mínimo de ocho mil kilómetros en el medio. Hace poco descubrí que la dinámica de nuestra amistad sigue la primera regla de la improvisación: Jackie quiere conocer el museo del kimchi en Seúl, yo respondo que sí y agrego que de paso vayamos al de historia contada con osos de peluche; Jackie propone ir a un rancho de caballos en Uruguay, yo respondo que sí y compro dos pasajes de buquebus, dos de colectivo y un vino. Jackie me cuenta que existe un festival de esculturas de hielo en el norte de Japón, yo digo que sí y voy viendo dónde se puede probar el mejor ramen de  Sapporo.

A Jackie se le ocurre que podríamos leer algunas novelas cortas durante la cuarentena, yo digo que sí y dibujo un logo para nuestro nuevo club.

NLC

El duelo es como un corte enorme por el que, desde el momento en que abro los ojos cada día, se escapa a chorros casi todo lo que soy. Extraño a mi papá prácticamente hasta el punto de agotamiento. Sé que la reserva de combustible es, más o menos, tres veinteavas partes del tanque, porque a él le gustaban mucho los autos. Mi reserva es todo lo que queda, y debe alcanzar para trabajar, responder mails, escribir, seguir el drama del covid-19, estar acá, ahora.

Por eso, inicialmente, parecía poco probable que fuera suficiente también para hablar y pensar en la reunión que tenemos cada diez días en el Novella Club, pero es suficiente, y creo que entiendo por qué. Desde aquél junio hace diez años, cuando Jackie se tomó un taxi al aeropuerto de Kansai y luego un avión a Nueva York, mi relación con ella ha sido retrospectiva. Cada vez que hablamos recordamos las anécdotas que creamos en esos lugares que conocimos juntas. Nuestra amistad está acostumbrada a hablar en pretérito y eso me hace sentir cómoda, porque, aunque la reserva me permita seguir cumpliendo en el presente, desde hace cinco meses, todo el resto de mí busca desesperadamente habitar el pasado.

De todos modos, una de las reglas del club es que debemos abordar la novela corta que nos tocó para ese encuentro, y siempre cumplimos. Las otras reglas son que podemos proponer cualquier texto de menos de doscientas páginas, que todos deben estar relacionados de algún modo con un país que no aparezca en los otros y que, cuanto menos sepamos de lo que vamos a leer de antemano, mejor. Abajo está nuestra azarosa selección, en caso de que alguien desee unirse al club, aportar su propia recomendación, o leer algo corto sin tener que esforzarse en buscar y elegir (según Jackie, no importa mucho si la novela corta es buena, mala o rara porque, como termina pronto, siempre es amena. That’s the beauty of the novella).

Aquí están los primeros títulos, junto con algunas frases que dijimos en las reuniones. Seguramente compartiré los demás textos que leamos en una segunda entrada.

The Test – Sylvain Neuvel:

SNUn experimento mental atrapante pero con algunos vacíos. Cualquier adelanto de la trama disminuiría la experiencia de leerla considerablemente. En lugar de eso, sepan que Jackie encontró el libro en una caja que dejó un inquilino que se mudó de su edificio. Lo leyó de un tirón y me lo pasó. Es de esos libros. Lo recomendamos, en especial para los fans de Black Mirror.

Mokusei! – Cees Nooteboom en traducción al inglés de Adrienne Dixon:

CN

El texto japonista que podría haber escrito cualquiera de los varones que estudiaron en Japón con nosotras. La prosa en la traducción tiene algunos momentos muy bellos, pero las ideas son problemáticas. No lo recomendamos, a menos de que se haya pasado tiempo en Japón o se esté muy al tanto de la idealización de ese país y, en especial, de las mujeres japonesas (hay algo sobre el tema aquí), en la que tienden a caer los hombres occidentales.

Bartleby & Co. – Enrique Vila-Matas en traducción al inglés de Jonathan Dun:

EVM

Es una mezcla de novela corta, ensayo desarticulado y experimento de escritura. Aprendimos mucho sobre escritores, pero es probable que todo haya sido inventado y que en realidad ahora sepamos menos que antes. Más posmoderno, imposible. Nos gustó la nota del traductor al comienzo.  Jackie decidió ser una “lectora del No” e ignora cómo termina el libro. Aun así, la recomendamos (más yo que Jackie), principalmente para quienes estén interesados en la literatura occidental y quieran leer algo poco tradicional.

Splendid hôtel – Marie Redonnet:

MR

La leímos en francés pero también está disponible en inglés en traducción de Jordan Stump. Es whimsical –algo así como enternecedoramente extravagante– y bastante oscura. La voz narrativa inocente, ansiosa y obsesiva combina bien con el pequeño mundo decadente pero fascinante del hotel. Hay algo sobre la idea de tratar de defender un proyecto espléndido construido demasiado cerca de un pantano hediondo que resuena en nuestras circunstancias actuales. La recomendamos con fuerza.

Convenience Store Woman  – Sayaka Murata en traducción al inglés de Ginny Tapley Takemori:

SM

Cuando se la propuse a Jackie, la buscó en el catálogo de su biblioteca y no pudo evitar leer la primera reseña: “the protagonist is a little weird but you can’t help rooting for her”. En esa frasecita esta la esencia de la historia. Quedamos fascinadas con la precisión de las descripciones y los momentos inesperadamente cómicos. Es una novela extraña, deprimente y gratificante, que nos dio mucho que hablar y nos permitió rememorar nuestras numerosas incursiones a Lawson y FamilyMart en busca de onigiri y chocolates. También la  recomendamos mucho (¡mucho!).

Estamos leyendo:

Leaving the Atocha Station –  Ben Lerner

BL

3 comentarios sobre “Duelo, cuarentena y el club de la novella

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  1. El club de la novela con Jackie parece de lo más encantador!! He disfrutado viendo sus recomendaciones de lecturas cortas y sin duda me ha llamado The Test mucho la atención. Un abrazo desde México!

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