Alice’s Adventures in Wonderland en ruso, hebreo, swahili y japonés

Lo que sigue constituye parte del estudio de casos expuesto durante mi presentación en el encuentro “Alicia en el país de las traducciones”, que se llevó a cabo el jueves 29 de agosto de 2019 en el Colegio de Traductores Públicos de la Ciudad de Buenos Aires.

Una traducción de autor: Аня в стране чудес (Anya v strane chudes)

anya2

Existen cuatro traducciones al ruso anteriores a la que se considera a continuación. La primera data de 1879 y la última, de 1923, que es el mismo año de publicación de esta versión. ¿Por qué, entonces, se ha elegido esta? Porque en 1922, la editorial rusa Gamaiun, con base en Berlín, le encargó una traducción de Alice al célebre escritor Vladimir Nabokov, quien la publicó con el seudónimo V. Sirin, uno de los que usó durante su tiempo en Alemania. Como todo lo que hizo Nabokov, la traducción estuvo prohibida en Rusia durante la Unión Soviética y se publicó allí recién a partir de 1989.

La traducción de Nabokov es interesante porque se aleja de los principios de literalidad que defiende en sus reflexiones teóricas y que famosamente aplica en su versión al inglés de la novela en verso de Pushkin, Евгеній Онѣгинъ (Eugenio Oneguin). Su versión de Alice, Аня в стране чудес, ha sido llamada una rusificación, entendida como uno de los extremos posibles en la dicotomía domesticación-extranjerización que propone Lawrence Venuti. Para empezar, Alicia se convierte en Anya. El único antecedente de un cambio en el nombre de la protagonista hasta ese momento era la versión danesa de 1875 traducida por “D.G.” –al parecer, una edición pirata–, en la qué pasó a llamarse Marie. La idea del cambio, sin embargo, no es del todo inusitada: el mismo Charles Dodgson (Lewis Carroll) había contemplado la necesidad de modificar algunos nombres en las traducciones y, si bien no hay pruebas de que haya siquiera considerado  la posibilidad de que Alice dejara de ser Alice, en una carta de octubre de 1868 dirigida a sus editores sugirió que el nombre de Bill de Lizard se modificara en las versiones.

A lo largo de su aventura, Anya no distorsiona rimas infantiles inglesas sino rimas folclóricas rusas y un poema de Pushkin; el ratón no cuenta sobre Guillermo I, sino sobre el Gran príncipe de Kiev, Vladímir II Monómaco; las tarts se transforman en pirozhki tradicionales; las interacciones informales aparecen en la lengua campesina de la literatura rusa decimonónica, y los subordinados del conejo se refieren a él como “vashe blagorodie”, una fórmula anticuada para referirse al amo.

Vale la pena revisar dos ejemplos en mayor detalle:

Si bien casi todos los nombres se modificaron ingeniosamente, uno de los tratamientos más interesantes es el que recibió the Cheshire cat. Nabokov lo convirtió en el Масляничный Кот (“Maslenichnyi kot”, o el gato de la Septuagésima, que es el comienzo de los carnavales), a fin de explicar la persistente sonrisa, pues hay un proverbio ruso que reza: Не все коту Масленица (“Ne vse kotu maslenitsa”, literalmente: “no siempre es carnaval para el gato,” con el sentido de “en algún momento lo bueno se termina”). La Duquesa cita el proverbio y agrega “pero siempre es la Septuagésima para mi gato: por eso siempre sonríe”.

“- Не всегда коту масленица, – ответила Герцогиня. – Моему же коту – всегда. Вот он и ухмыляется.”

cat

Por otro lado, Carroll incluye la estrofa “Twinkle, twinkle, little bat!”, que es una parodia de la rima infantil “Twinkle Twinkle Little Star”.

Carroll Nabokov Traducción tentativa del ruso
Twinkle, twinkle, little bat!

How I wonder what you’re at!

Up above the world you fly,

Like a tea tray in the sky.

 

Рыжик, рыжик, где ты был?

На полянке дождик пил

Выпил каплю, выпил две,

Стало сыро в голове!

Honguito, honguito, ¿dónde has estado?

En el patio, tomando la lluvia

Tomé una gota

Tomé dos gotas

¡Y se me humedeció la cabeza!

 

En su versión, Nabokov parodia “Чижик-пыжик”, una canción rusa tradicional, que sin dudas muchos niños conocían:

Original Traducción tentativa del ruso
Чижик-пыжик, где ты был?

На Фонтанке водку пил.

Выпил рюмку, выпил две —

Закружилось в голове.

Luganito, luganito m, ¿dónde has estado?

He estado en la fuentecita, tomando vodka

Tomé un vasito

Tome otro vasito

Y me comenzó a zumbar la cabecita.

 

(Un detalle entrañable de este tratamiento equivalente es que el término para “honguito” se puede usar para referirse cariñosamente a un niño pelirrojo.)

IMG_4288

En parte, la rusificación de Nabokov está determinada por el estado del género infantil de la literatura rusa en aquél momento, que recién comenzaba a desarrollarse y en gran medida aún dependía de la traducción o de la tradición folclórica. En ese sentido, esta versión se configura como una oportunidad de enriquecimiento del sistema de literatura infantil vigente. Al mismo tiempo, muchos de los intereses de Nabokov están presentes en el texto original de Carroll: los rompecabezas y problemas lógicos que entretenían al matemático Dodgson también  son fundamentales en la prosa creativa posterior de Nabokov (Pale Fire es un buen ejemplo), para quien, como tantas veces se ha señalado, la construcción estilística del texto era una preocupación constante. Alice no fue solo un encargo editorial para Nabokov, fue un patio de juegos.

Casi un milagro: עליסה בארץ הנפלאות (Alissa be-erets ha-niflaʼot)

heb

En 1923 se publicó la traducción al hebreo de Leon Simon, seudónimo del escritor, editor y traductor Arieh Leib Semyatitski. La segunda década del siglo XX fue importante en la historia de la literatura hebrea; durante el siglo XIX la lengua dejó de utilizarse solo en contextos religiosos en Europa, pero recién en los años veinte el centro del movimiento de adopción del hebreo se trasladó a lo que luego sería el Estado de Israel (1948). La traducción de Simon, que se mudó a Palestina en 1925, está estilísticamente condicionada en buena medida por las posibilidades reducidas de una lengua aún en proceso de renovación. Esto es evidente, por ejemplo, en la traducción del título: la palabra “wonder” se traduce como הנפלאות (hanifla’ot), haciendo uso del término que aparece en el rezo de Janucá y que está más cerca de la noción de “milagro” que de “maravilla”, mientras que las traducciones posteriores prefieren otro término, הפלאות (hapla’ot). La preocupación central en la versión de Simon parece ser, al igual que en la gran mayoría de las traducciones al hebreo de ese momento, lograr la aceptabilidad socio-cultural: Alice se llama Alissa (una distorsión del nombre judío Aliza, que significa “alegre”), y es una niña judía, el bebé de la Duquesa se convierte en un pez y no en un cerdo, y los textos parodiados se reemplazan con textos sagrados judíos.

hebmod

La rima que se usó para estudiar el caso de Naboov también es reveladora en este caso. “Twinkle, Twinkle” en esta primera versión hebrea se resuelve mezclando diversos textos religiosos. La primera línea procede de la bendición de Havdalá (final del shabbat), la segunda de la Hagadá de Pésaj, la tercera es una referencia al Birkat Hamazón (el agradecimiento para después de las comidas), y la cuarta mezcla una frase del Seder de Pésaj y algunos de los alimentos más comunes en Israel. A continuación se presenta una traducción tentativa:

Tú que estableces una distinción entre sagrado y profano,

todos los hambrientos, que entren y coman con nosotros,

en todo, con todo, y por todo,

apio para compartir, lechuga y habas.

Estos cómicos versos, con referencias fácilmente reconocibles para los niños judíos de la época, se insertan en una amplia tradición de parodias de textos religiosos (como las que se leen, por ejemplo, durante la celebración de Purim).

¿Elisi o Alisi? La traducción al swahili

swa2

En 1940, la enfermera misionera E.V. St. Lo Conan-Davies (luego conocida como la hermana Ermyntrude) publicó su versión de Alice en swahili, Elisi katika nchi ya ajabu. Se trata de traducción más bien literal, que prácticamente no contiene juegos de palabras ni equivalentes para las rimas, y que se asimiló al conjunto de obras traducidas en esa época para difundir un nuevo swahili estándar. Sin embargo, esta edición no fue el resultado de un encargo de la comisión de lengua inter-territorial, como lo fueron las demás, sino del interés personal de St. Lo Conan-Davies, quien en en una carta de 1965 contó que eligió el texto porque contenía pocos europeísmos y parecía accesible para todos los niños del mundo, y que no se enfocó especialmente en las cuestiones de forma y estilo.

Si bien quizás sea posible hablar de una infancia universal que subyace a la obra de Carroll, en Elisi katika nchi ya ajabu Alice se convierte en una niña swahili, pues los niños de Uganda, Tanzania y Kenia conocían poco o nada sobe la vida en Europa y de otro modo no habrían podido identificarse con la protagonista. El cambio en su nombre, sin embargo, no es un equivalente exacto de lo que sucedió con Anya en la versión Nabokov, sino el resultado de una dificultad en la transliteración de “Alice”: al no haber a corta en swahili, la traductora debía elegir entre Alisi (Ah-lisi) y Elisi. El comité de lengua de Uganda, que trabajaba con Sheldon Press (parte de la Sociedad para la Promoción del conocimiento cristiano), la editorial que publicó la versión, prefería Alisi, pero la traductora sostuvo que recordaba al nombre mahometano Ali, por lo que finalmente se prefirió Elisi.

La gran diferencia con otras traducciones, incluidas la de Nabokov y la de Simon, es que la domesticación se manifiesta ante todo a través de lo visual. Se desconoce quién fue el artista, pero las ilustraciones que acompañan la versión son recreaciones swahilizadas de las ilustraciones originales de Tenniel, con personajes, en su mayoría, africanos. Elisi viste una kanga, tiene trenzas y está descalza; el sombrerero lleva un fez, y el lirón y la liebre se han convertido en un lémur y una tortuga. Al mismo tiempo, las imágenes presentan una característica desconcertantemente polémica, que la doctora Ida Hadjivayanis –responsable de la segunda traducción al swahili– ha señalado en su tesis: si bien en el texto traducido la Duquesa se convierte en Mama-Mkubwa o “madre anciana”, porque en swahili no hay títulos de nobleza, en las ilustraciones los personajes de la corte siguen siendo europeos y blancos, lo que parece demostrar un grado, voluntario o involuntario, de orientalismo.

La retraducción de 2015 que realizó Hadjivayanis lleva el título de Alisi Ndani ya Nchi ya Ajabu y en el prólogo la traductora afirma que, de los dos modos que propuso Friedrich Schleiermacher, eligió llevar el lector al autor, pues es más fácil acceder a información complementaria en el mundo posinternet. Mantuvo buena parte de las referencias culturales, que explicó y transfirió con préstamos o préstamos naturalizados, dejó a Alisi en Inglaterra (se evitan las menciones a la lengua inglesa con frases como “lugha yetu”, “nuestra lengua”), intentó reproducir el estilo de Carroll, aunque las estructuras largas pudiesen llamar la atención en Swahili, pero también creó juegos de palabras novedosos para reemplazar los originales.

swanew

Shōjo disruptivo: Alice en Japón

En los tres casos anteriores se evidencia una variedad de estrategias tendientes a lograr la domesticación de la obra de Carroll. Este último caso, sin embargo, permite pensar su traslado desde una perspectiva distinta. La recepción y apropiación de Alice en Japón, uno de los países con más traducciones de la obra (al menos 1200), es un fenómeno casi tan curioso como el país de las maravillas.

La primera traducción al japonés de una obra de Carroll apareció en 1899, en plena era Meiji, el período de turbulenta “modernización” de Japón. Extrañamente, fue el segundo libro de Alice, A través del espejo, el que se tradujo, con el título Mundo en el/del espejo, 鏡世界 (Kagami Sekai). La primera traducción de Alice’s Adventures in Wonderland se hizo en 1908 y se tituló La llave dorada (Kogane no Kagi, 黄金の鍵).

Las diferencias culturales entre Japón y Europa eran tantas que esas primeras versiones rozan la adaptación: los personajes hacen reverencias en lugar de dar la mano, Alice lleva puesto un kimono y se llama Mie-chan o Ai-chan (Arisu recién después de 1920), el sombrerero no le ofrece té porque no era la costumbre que los hombres sirvieran a las mujeres y a los niños, etc. En su versión de A través del espejo, Hasegawa Tenkei también alteró uno de los poemas para devolverle la carga moral (y budista), y Alice trata con mayor respeto a los adultos. A medida que los japoneses tuvieron mayor exposición a la cultura occidental, esas modificaciones fueron desapareciendo y las traducciones actuales tienden, como la de Hadjivayanis, a llevar el lector al autor.

En 1895 apareció en Japón la primera revista para niños, 少年世界 (Shōnen Sekai) o Mundo Infantil. Allí se publicó Kagami Sekai en 1899. El término “shōnen” se utilizaba en ese momento tanto para niños como para niñas, pero en la actualidad se refiere específicamente a los niños varones. Durante el siglo XX Japón segmentó meticulosamente las etapas de crecimiento, en función tanto del género como de la edad. El resultado fue una primera infancia sin género, yōnen (幼年), una infancia masculina, shōnen, y una femenina, shōjo (少女), además de una adultez joven masculina, seinen, y una femenina, josei. Estas categorías se usan hoy en día para clasificar las obras en la industria del manga, pero, por supuesto, los lectores tienden a subvertirlas y cuestionarlas. La primera traducción libre de Alice’s Adventures in Wonderland, que fue realizada por Nagayo Shizuo, se publicó, ya no en Shōnen Sekai, sino en la revista 少女の友 (Shōjo no Tomo), La amiga de las niñas. La primera versión completa en formato libro se publicó en 1910, en traducción de Marayuma Eikan, pero, incluso en ese caso, Alice se llama Ai.

jp2

Todo esto es relevante porque “shōjo” es un término complejo, que engloba juventud, feminidad, inocencia, e incipiente sexualidad y autonomía, y todas esas características fueron transferidas a Alice en Japón. Originalmente, durante la era Meiji, el término tuvo un propósito ideológico: comenzar a exponer a las mujeres a la educación pero bajo el eslogan de “buena mujer, madre sabia” (良妻賢母, ryosai kenbo). La edad que se contemplaba era entre los 12 y los 17 años.

En 1918-1919 la versión de Kako Yuko, la primera mujer japonesa que tradujo Alice, se publicó en una revista para mujeres. Desde entonces, existe una tradición de traducciones de Alice hechas por mujeres en Japón. Las treinta que se publicaron entre 2004 y 2013 dan cuenta de la asimilación de Alice a la cultura de niñas y mujeres en ese país.

A fines de los sesenta y principios de los setenta hubo un “auge de Alice” en Japón. La película animada de Disney que llegó al país en 1951 se volvió muy popular, pero además Alice ingresó a la cultura artística avant-garde. Carroll comenzó a aparecer en revistas literarias, el famoso dramaturgo Betsuyaku Minoru estrenó Fushigi no kuni no Arisu, una obra que usa el texto de Carroll para criticar una variedad de ideas y posturas (desde los derechos reproductivos a la ocupación estadounidense en Okinawa) y en 1973 se publicó el volumen Arisu no Ehon: Arisu no Fushigina Sekai (El libro de imágenes de Alice: el mundo maravilloso de Alice), editado por el traductor y académico Takahashi Yasunari, en el que compila ilustraciones, poesía y crítica. Todo ello fue en parte motivado por la reimpresión, a fines de los sesenta, de las fotografías de niñas que había sacado Dodgson.

img_4272.jpg

Así, Alice se insertó en Japón desde esas dos perspectivas, la de la feminidad y la de la disrupción. El término “fushigi” en el título Fushigi no Kuni no Arisu incluye tanto el concepto de maravilla como el de misterio y extrañeza.

jp3

En las últimas décadas, la traducción japonesa de Alice que más se ha tenido en cuenta es la de Yagawa Sumiko, publicada en 1994. Por lo general, no se habla de la traducción en sí, aunque vale la pena mencionar que una particularidad de la versión de Yagawa es que Alice por momentos dice oraciones enteras en katakana, aunque el japonés que representan sea totalmente correcto y natural. Katakana es el silabario que se usa para los préstamos, por lo que esta estrategia es un modo de exotizar profundamente a Alice. Sin embargo, lo que más se destaca es el ensayo que incluye con su versión a modo de prefacio: ウサギの穴と少女 (“Usagiana to shōjo”, “La madriguera y la niña”). Yagawa propone el país al que va Alice como un espacio en el que se suspenden las expectativas de la sociedad japonesa, un  lugar propicio para experimentar la libertad de la juventud, lo cual no dista mucho de la resistencia a la adultez que puede leerse en la relación que establece el texto de Carroll con su contexto espaciotemporal original, pero la traductora dirige su reflexión principalmente a los adolescentes y jóvenes adultos, desencantados con la inestabilidad económica y laboral y las exigencias sociales del Japón de los noventa. Yagawa comienza su ensayo preguntando: あなた わ ほんもの のウサギに会ったこと が あります か (“anata wa honmono no usagi ni atta koto ga arimasu ka” “¿Alguna vez has/han visto un conejo de verdad?). La idea es que en el país de las maravillas, hay menos reglas y  más oportunidades para vivir genuinamente.

Si la estética de Alice ya era llamativa desde los setenta, el ensayo de Yagawa fue lo que faltaba para que se convirtiera en un fenómeno. Rorita (Lolita) fashion fue el modo espectacular de apropiación de la imagen de Alice; un modo accesible de revalorizar la identidad femenina y la creatividad individual. Es una última traducción, simbólica, de la palabra a la realidad social, interesante aunque siempre susceptible de comodificación y recuperación. Curiosamente, el relato de 1865 dio la vuelta al mundo y regresó a Occidente a finales del siglo XX y principios del XXI como una moda japonesa. Puede que Alice haya despertado, pero sus maravillosas aventuras no tienen no tienen fin.

 

Bibliografía:

Carroll, L. y Nabokov, V. (1923).Аня в стране чудес. Disponible en: http://nabokov-lit.ru/nabokov/proza/kerroll-anya-v-strane-chudes/index.htm [última consulta: 10 de septiembre de 2019]

Hadjivayanis, I. (2015). Alice’s Adventures in Wonderland in Swahili. Disponible en: https://www.evertype.com/books/alice-sw.html [última consulta: 10 de septiembre de 2019]

Hadjivayanis, I. (2015). Interview with Dr. Ida Hadjivayanis on Kiswahili Translation. En Afrikult. Disponible en: http://afrikult.com/interview-with-dr-ida-hadjivayanis-on-kiswahili-translation/ [última consulta: 10 de septiembre de 2019]

Kennell, A. (2017). “Alice in evasion: adapting Lewis Carroll in Japan”. Tesis doctoral, USC Graduate School University of Southern California.

Knighton, M. (2011). “Down the Rabbit Hole: In Pursuit of Shōjo Alices, from Lewis Carroll to Kanai Mieko”. En U.S.-Japan Women’s Journal, (40), pp. 49-89.

Nabokov, Vladimir. “Problems of Translation: Onegin in English”. Translation Studies Reader. L. Venuti (ed.). London: Routledge, 1999. 71-83.

Somers, S. (2009). “Arisu in Harajuku: Yagawa Sumiko’s Wonderland as Translation, Theory, and Performance”. En Cristopher Hollingsworth (ed.), Alice Beyond Wonderland: Essays for the Twenty-first Century. Iowa: University of Iowa Press, pp. 199-216.

Trubikhina, J. (2015). “Nabokov’s Beginnings: ‘Ania’ in Wonderland or ‘Does Asparagus Grow in a Pile of Manure?’”. En The Translator’s Doubts: Vladimir Nabokov and the Ambiguity of Translation. Brighton, MA: Academic Studies Press, pp. 38-85.

Weaver, W. (1964). Alice in Many Tongues, the Translations of Alice in Wonderland. Wisconsin: The University of Wisconsin Press.

Weissbrod, R. (2014). “‘Curiouser and Curiouser’: Hebrew Translations of Wordplay in Alice’s Adventures in Wonderland”. The Translator, 2, pp. 219-234.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Blog de WordPress.com.

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: